En el ejercicio de la eficiencia de Dios, el decreto de Dios es lo primero. Esta manera de trabajar es la más perfecta de todas y concuerda notablemente con la naturaleza divina.
- William AmesEn el ejercicio de la eficiencia de Dios, el decreto de Dios es lo primero. Esta manera de trabajar es la más perfecta de todas y concuerda notablemente con la naturaleza divina.
- William Ames