Después de dejar el convento, durante 15 años estuve harta de la religión; no quería saber nada de ella. Me daba asco. Si veía a alguien leyendo un libro religioso en un tren, pensaba: «Qué horror».
- Karen ArmstrongDespués de dejar el convento, durante 15 años estuve harta de la religión; no quería saber nada de ella. Me daba asco. Si veía a alguien leyendo un libro religioso en un tren, pensaba: «Qué horror».
- Karen Armstrong