Los robots no se aferran a la vida. No pueden. No tienen nada a lo que aferrarse: ni alma, ni instinto. La hierba tiene más ganas de vivir que ellos.
- Karel CapekLos robots no se aferran a la vida. No pueden. No tienen nada a lo que aferrarse: ni alma, ni instinto. La hierba tiene más ganas de vivir que ellos.
- Karel Capek