Dentro de medio siglo, nuestros nietos probablemente recordarán la era del empleo masivo en el mercado con la misma incredulidad con la que nosotros contemplamos la esclavitud y la servidumbre en tiempos pasados. La sola idea de que el valor de un ser humano se medía casi exclusivamente por su producción de bienes y servicios y su riqueza material parecerá primitiva, incluso bárbara, y se considerará una terrible pérdida de valor humano para nuestra progenie, que vive en un mundo altamente automatizado donde gran parte de la vida se desarrolla en el procomún colaborativo.
- Jeremy Rifkin