Nadie debe temer emprender ninguna tarea en nombre de nuestro Salvador, si es justa y la intención es puramente para su santo servicio. El destino de todas las cosas ha sido asignado a cada persona por nuestro Señor, pero todo sucede según su voluntad soberana, aunque Él da consejos. No le falta nada que esté en el poder de los hombres para darle. ¡Oh, qué Señor tan misericordioso, que desea que las personas realicen para Él aquello por lo que Él se considera responsable! Día y noche, momento a momento, todos deben expresarle su más devota gratitud.

- Christopher Columbus