Las investigaciones han demostrado que los humanos modernos tendemos a confundir una amplia gama de emociones con hambre. Comemos cuando estamos aburridos, cuando tenemos sed, cuando hay comida cerca (¿y cuándo no la hay?), cuando estamos acompañados o simplemente cuando el reloj nos indica que es hora de comer. La mayoría también comemos simplemente porque nos produce placer. Esto se conoce como hambre hedónica. - Michael Mosley