Apártense, pues, los hombres de los errores, y dejando de lado las supersticiones corruptas, reconozcan a su Padre y Señor, cuya excelencia no puede estimarse, ni su grandeza percibirse, ni su principio comprenderse.
- LactantiusApártense, pues, los hombres de los errores, y dejando de lado las supersticiones corruptas, reconozcan a su Padre y Señor, cuya excelencia no puede estimarse, ni su grandeza percibirse, ni su principio comprenderse.
- Lactantius